Crisis total
Entró en concurso: acumula una deuda de $5.300 millones y busca evitar la quiebra
La presentación fue aceptada por la Justicia luego de que la compañía reconociera que ya no puede afrontar regularmente sus compromisos financieros. El objetivo ahora será reorganizar sus pasivos y sostener la operación de la planta industrial y el abastecimiento de toda la red de franquicias.
Una deuda que supera ampliamente sus activos
Según la documentación presentada, Divaflo declaró un activo corriente de $2.382 millones frente a un pasivo de $5.334 millones, lo que arroja un desequilibrio patrimonial cercano a los $3.000 millones.
La empresa también registra 230 cheques rechazados por más de $1.000 millones y una deuda bancaria que supera los $3.845 millones, con entidades como Galicia, Nación, Macro, Santander, Supervielle y Provincia entre sus principales acreedores.
Por la magnitud del pasivo y la cantidad de acreedores involucrados, el expediente fue encuadrado como un gran concurso.
Más de 160 franquicias y una fuerte presencia en Santa Fe
Desde su planta industrial de Villa Lynch, en el partido bonaerense de San Martín, Divaflo abastece diariamente a más de 160 franquicias distribuidas en distintas provincias y emplea a más de 100 trabajadores.
En Santa Fe, el grupo opera 34 locales: 27 en Rosario, dos en Funes, cuatro en la ciudad de Santa Fe y uno en Villa Constitución, distribuidos entre las marcas Solo Empanadas, Morita, Kiosco de Empanadas y Fábrica de Pizzas.
Cómo llegó la empresa a esta situación
La firma explicó que buena parte de la crisis se originó tras una fuerte inversión para ampliar su capacidad productiva y trasladar toda su operación a una planta de mayores dimensiones.
Las obras incluyeron la construcción de nuevas cámaras frigoríficas, depósitos, sectores de empaque y la adecuación integral de las instalaciones para sostener el crecimiento de la red de franquicias.
Sin embargo, antes de recuperar esa inversión, la empresa enfrentó una caída de la rentabilidad, menor consumo, aumento de los costos operativos y financieros, mayores exigencias de los proveedores y dificultades para acceder al crédito.
Ese escenario la obligó a financiar gastos corrientes con nueva deuda hasta llegar a una situación que, según reconoció ante la Justicia, hizo imposible cumplir regularmente con sus obligaciones.
Un antecedente que vuelve a repetirse
No es la primera vez que Solo Empanadas atraviesa un proceso de estas características. La marca, fundada en 1999 y convertida en un ícono durante la crisis de 2001 gracias a su modelo de franquicias y su recordada campaña de las "empanadas bailarinas", ya había atravesado un concurso preventivo en 2009.
Años después, Divaflo tomó el control de la compañía, impulsó una nueva etapa de expansión y consolidó un grupo gastronómico que hoy reúne cuatro marcas. Ahora buscará nuevamente evitar la quiebra y alcanzar un acuerdo con sus acreedores para garantizar la continuidad de sus operaciones.






